Me iban a nombrar Victoria a secas, pero por alguna razón mi padre agregó en el registro civil, en el momento de inscribirme, un “María” adelante.
Mi madre me dice que eligió muy cuidadosamente mi nombre porque tu nombre condiciona tu vida. Que no es lo mismo llamarse Soledad, Milagros o Victoria, para el efecto que produce en tu autoestima, por ejemplo. Que soy su victoria, y siempre juega con eso de “hasta la victoria, siempre”. Mi nombre tiene una connotación muy política e ideológica y mi familia una larga trayectoria de ideas de izquierda que no comienza con mis padres. Connotación hasta subversiva, teniendo en cuenta que nací meses después de acabar la dictadura que hubiera empezado en 1976.
Peanuts es una palabra en inglés que suena como mi sobrenombre en castellano, Pina. Sobrenombre que por años creí que mi padre me había puesto arbitrariamente al nacer. Todo esto lo conté en mi blog anterior, abandonado hace muchos meses ya. Mi padre me respondió en un comment lo siguiente:
“Tu papá no te lo puso a días de nacer, fue cuando después de caminar; tu tendencia a organizar todo nos amenazaba hasta con organizar nuestras vidas. O sea, siempre hiciste cosas antes de tiempo, como aprender a leer a los casi cuatro años o armar una mesa de invitados disponiendo dónde se sentaban todos y cada uno. Un día me revelé contra esa criaturita de melenita con rulos rubios y le dije, alzándola de la cintura y llevándola a la altura de mis ojos: “vos sos muy pininita para hacer eso...”
Tantas veces hubo oportunidad de decirte eso, que me cansé de decirte "vos sos muy pininita para hacer eso" y directamente te nombraba Pinina y al final, solo Pina.
O sea, que vos tenes mucho que ver con tu sobrenombre.
No fui arbitrario, vos sólo te lo mereciste, si aceptas el contexto.
Tu nombre María Victoria, tiene que ver con los ideales de tus padres, por lo menos de los míos. Es un símbolo de lucha contra la intolerancia, la falta de libertad y el derecho de poner en marcha una sociedad más equitativa, socialmente hablando.
Tu nombre viene de una carta enviada por el periodista Rodolfo Walsh a sus colegas, que nunca fue publicada y relataba la muerte en combate de su hija, María Victoria, en plena dictadura militar. Ella no sabía de armas, pero un momento antes de morir, desde la terraza hacia donde le tiraban los milicos, según un testimonio de un soldado (el último que la vio viva), se reía a carcajadas cada vez que tiraba una ráfaga de ametralladora. Walsh decía que a María Victoria todo lo nuevo le causaba risa y apretar el gatillo de una ametralladora era eso, una novedad. ¿Te podrías haber llamado de otra manera?”
Y la verdad, no me imagino con otro nombre. Victoria me encanta. Al “Maria” lo aborrezco. Aunque jamás los escucho, y cuando los escucho no los reconozco como míos, porque hoy mi padre me dice Pumi, mi madre Pipi, mi hermano Pinunis, mis abuelos Pinita, Mica Pini, Marcos y Barbi Pinin , Belén Pinina, y ahora con esto del blog, Pinas y Pin, por nombrar algunos ejemplos.
Tanta historia, tanta política y tanta idea... y al final me llaman con mutaciones de mi sobrenombre.




