RSS
Mostrando entradas con la etiqueta hilos de pensamientos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta hilos de pensamientos. Mostrar todas las entradas

Zen



Nunca, nunca, nada es tan radical.

Siempre, siempre hay una alternativa, otra vía, un atajo, un desvío.

Quizás sea la arquitectura ingenieril de mi pensamiento.
Quizás sea mi naturaleza de paz.
Quizás quiera pensar que haga lo que haga siempre iré hacia allá.

Que por eso nunca, nunca, nada es tan radical.

Que por eso siempre, siempre (sólo, sólo) elijo la trayectoria. Porque el mojón de llegada vino conmigo al mundo.


Aroma a morA

(Nadie se dió cuenta del pseudopalíndromo, a pesar de las mayúsculas puestas estratégicamente ) :´(

Desde algún lugar me llega ese olor que flota en el aire. Es olor a plástico de verano, a talco en las manos, olor a calor, a verano y a empaparme.

Dejo de lado el libro que estoy leyendo. Proceso los recuerdos, busco un nexo y lo encuentro en algún cajón de la memoria (yo me imagino a la memoria como un gran depósito de cajoncitos pequeños, como de ferretero).
Y sí, es un olor de mi niñez. Pero ahora reconozco que ni siquiera es olor a goma, sinó que es el aroma frutal que le ponían al talco con el que te "ensuciabas" las manos cuando abrías una bolsita de bombuchas. ¡Qué felicidad! Los picos de las canillas se llenaban de boquitas de bombuchas fallidas, ésas que se rompían antes de llenarse. Ésas que servían para atar las mil trencit...

Plop!

Pusieron un aromatizador nuevo en el trabajo. Caramba, mirá qué lindo.

Hilo de pensamientos II

Una de las últimas cosas que Kaitos dice acá es que su cerebro tiene vallas. Eso me hace pensar en Valla, un profesor ilustre de Botánica. Y a partir de ahí otro hilo de pensamientos.
Helo aquí:
Vallas. El viejo Valla. Botánica: flores. Ésa flor retorcida que había en Córdoba y acá no había visto jamás. Jazmín nosecuánto, me dijeron que se llamaba. Parálisis emocional, me dijeron que se llamaba. Sierra. Teclado hace ruido. Alrededor juegan a los jueguitos. No sé que pensar, sé que luego pensaré distinto, estoy loca, se me retuercen las tripas. Qué hago con gorro un día nublado? Será por eso que me miran? Está por llover y yo con gorro. Pica, me rasco. Mentira, no me rasco, el que está al lado me puede ver. Parece que va a tener otro, maldita yegua. Ale me dijo que tiene un bebé en la panza. Panza, menuda panza la que traje de allá. Que pan casero, que dulces, salís a caminar y la fruta aparece por todos lados. Uvas, moras, membrillos, manzanas, higos, muchas. Flores y piedras. Piedras, rocas, suelos, edafología. Ese profesor gracioso. Gracia, ¿cuál es tu gracia?... Alta Gracia. Qué lindo que es. Gracia. Piruetas. Gracias, gracias por todo... gracias... totales. Soda que no me gusta. Cerati no me gusta. Ceratitis Capitata, no me animé. Ceratis, ceras. Súber. Subo. Subo la sierra, voy por la quebrada. Me quedo en la piedra pensando, mi madre me llama a comer. Matan al corderito y me lo como. Cómo era ese disco de los redondos? Algo de lobos y corderos... ah. Lobo suelto, cordero atado. Lana. Lara. Lara de Tomb Raider.. qué jeta que tiene esa mina... qué película de mierda. Adoptó varios niñitos la yegua. Niñitos y yegua, vocablos adoptados por mí, hijos de Barbi. Barbi no quiere tener hijos, los va a adoptar. O eso decía cuando tenía quince años. Quince, cuatro, cinco. Cinco las piedras de la payana que te traje. Diez minutos le pido a mi hermano. Hermanita Caridad, la bruja ésa que sabe que no le creo su circo. La saliva se me espesa y tengo hambre. Me voy a comer, parece que hoy no quiere quedarse en blanco ni pensar en blanco tiza, papel, barquito, Colón, Octubre, basta. Basta.
Más luego le pongo una imagen.

Hilo de pensamientos


Las chicharras hacen ese ruido. Me recuerdan al sauce de la casa de mi niñez, y a las orugas que vivían sobre él, que mi papá mataba con el aire comprimido. Ahora recorro mentalmente el terreno de esa casa. El galpón, cuyas paredes garabateábamos con mi hermano. Siempre lleno de humedad. El ciruelo, que nunca dió ciruelas. Allí aprendí a andar en bicicleta, esquivando a mi hermano que jugaba con pasos torpes bajo el ciruelo. La casa con compuertas, el pino y el jazmín. La enamorada del muro en el galpón y la corona de novia. Muchos de mis recuerdos están asociados a plantas. En un 30% de mis fotos de niña aparezco tocando o abrazando algún animal. Animal!!!! Ese imbécil que me tiró encima el micro mientras manejaba en la ruta. Me gusta manejar. No me gusta ir atrás. Todos los autos zumban atrás. Todos menos el Peugeot 504, como el que tenía mi abuelo, cuyo asiento quemamos con mi primo mientras jugábamos a que fumábamos. También jugábamos a Cristóbal Colón en los charquitos de agua, aplastando a los indios que se interponían en nuestro paso al bajar de nuestros barquitos de papel. Mi primo, que está armando un Falcon. Falcon como el de mi hermano y como el de mi tío Rodolfo. Yo pongo los votos sólo por Rodolfo. León. Zoológico de Luján, tocamos al león. Plaza de Mayo, hace unos años. Tocó León. León Chueco. Me pica la cabeza. Me quedé en blanco... ahora sí, a estudiar.