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Pini Y yo ... (éramos como pan... y mantequilla)

(Texto en coautoría con Mik).





Par de bobas. Porque nos reímos de nosotras mismas, principalmente por eso y porque sabemos aceptar la estupidez que nos adjudican. Sabemos argumentarla elegantemente y eso nos hace más tontas aún frente a aquellos que espían al mundo por el hueco deforme de la cerradura. ¿Lo ves?: Las locas (¡son raras, sí!) juegan a que meditan mientras secan sus zapatillas al sol, las locas leen juntas y se aislan cuando el resto sociabiliza. ¿Qué hace ese par de bobas? ¿Por qué no se pintan y se alisan el pelo?
No nos pusimos el atuendo adecuado y por eso así la noche, por eso y porque nos gusta así. No queríamos aquello del ritual barato, pura monotonía, cosas que pueden conseguirse (sólo y sólo con el atuendo adecuado). Ellas bailaban como quien se obliga a cumplir una labor, con un poco más de esfuerzo pues era preciso mentir. Nosotras, mientras tanto, nos reíamos de eructos y de catrieles en una esquina. O
hablábamos de gramática y ortografía un sábado por la noche, de verbos imposibles frente a un capuccino. O de la Botánica Oculta y los poderes oscuros de la mandrágora. O hacíamos poesía de la canción que Rodrigo le dedica a Maradona. Todos ellos, retrucándole el amor que sus novios les juraban vía celular. Nosotras, con Don Bosco.


...
Nosotras, jugábamos. Y por eso, la risa.
Pero ellos no juegan, ya son adultos. Nosotras, par de bobas
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